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gatearautonomía

 

Todos los padres saben que el momento de gatear para su hijo llegará tarde o temprano. Algunos están deseosos de verlos primero impulsarse lentamente, luego arrastrarse como una lombricita y finalmente sostenerse en manos y piernas alcanzando amplios desplazamientos. Los meses en los que inicia el gateo depende de cada bebé, puede ser a partir de los siete meses o incluso antes. Las implicaciones del gateo no sólo son motoras sino que traen beneficios también a nivel cognitivo y emocional. Gatear les permite explorar el mundo desde una perspectiva diferente, pueden apreciar el tamaño de objetos y personas en comparación con el propio, aprenden a calcular las distancias, a sentir diferentes texturas y la estabilidad que pueden tener sobre éstas, no es lo mismo gatear sobre un piso sólido que sobre una colchoneta.

El gateo además de proporcionarles una relación distinta con los objetos, también lo hace con los padres. Los padres comienzan a dar indicicaciones y a poner reglas: el niño aprende que hay objetos que podrá tocar y otros que no, que hay lugares a donde podrá ir y otros en los que se le detenga. El bebé va adquiriendo una perspectiva distinta del medio en el que se desenvuelve, donde él también interactúa y es parte, muy diferente al antiguo papel de observador que tenía desde la cuna, el corral, el portabebé, el coche o la carriola. Gatear es un paso de avance hacia su futura autonomía, el bebé ya no depende de ser transportado sino que ahora puede explorar en la dirección que él decida aventurarse y esto a nivel cognitivo y emocional le causa mucha satisfacción.

 

 

 

 

 

 

 

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