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vocación

En mi trabajo con jóvenes en edad de elegir carrera y estudiantes de universidad, me he topado con los siguientes casos, entre otros:

-Quienes no tienen idea de lo que desean estudiar.

-Los que creen tener idea y una vez que entran a la universidad se decepcionan al descubrir que no es lo que esperaban.

-Los que inician la universidad creyendo tener idea y asimilan la teoría pero se decepcionan al acudir al campo práctico.

-Los que saben lo que desean estudiar pero la economía, la oferta educativa, etcétera, les dificulta seguir su vocación.

-Y también los que tienen una vocación bastante definida y aciertan a la hora de elegir la carrera a estudiar.

Muchos se preguntan, ¿cómo saber lo que les gusta, para lo que son buenos, cómo descubrir su talento? La orientación vocacional y profesional ayuda. Es un camino de acompañamiento y descubrimiento de los factores personales y de contexto que intervienen en la toma de decisión.

En este momento me centraré solamente en la vocación, sea para una carrera universitaria o no, y más adelante en posteriores publicaciones aumentaré la información.

¿Qué es?

La vocación es algo que se va formando dentro de nosotros a medida que vamos creciendo y desarrollándonos. Es la inspiración, el anhelo, el deseo, la voluntad, el amor y la seguridad que vamos descubriendo con el paso de los años. Sí, se requiere tiempo porque la madurez juega un importante papel en el descubrimiento de intereses y aptitudes.

¿Por qué es tan importante la elección vocacional?

Elegir nuestra profesión o empleo acorde a nuestros intereses, habilidades, características personales, valores, va más allá del éxito que se desea obtener al desempeñarnos en una labor; tiene que ver con nuestro futuro, lo que haremos a lo largo de los años durante bastantes horas cada día. Y si esto no aporta un alto grado de satisfacción se verá afectada nuestra satisfacción personal y felicidad.

Supuesto 1 (para quien elige): Imagínate laborando en algo que te desagrada, para lo que no tienes talento ni habilidad, incongruente con tu personalidad y en contra de tus valores.

Supuesto 2 (para quien elige): Imagínate laborando en algo que te da igual, que ni te agrada ni te desagrada, para lo que no eres bueno ni malo, y donde tus valores serán parcialmente comprometidos.

Supuesto 3 (para padres): Imagínate que tu hijo(a) ha elegido una carrera que te deja bastante satisfecho, tendrá el buen futuro económico que tanto deseas para él, pero en el fondo aunque no te lo diga, tu hijo(a) se pasea por los supuestos 1 y 2.

Supuesto 4 (para padres): Imagínate que a tu hijo, le llega la hora de elegir carrera y por la bruma social, la vida agitada, su responsabilidad también, su personalidad, su falta de madurez, el que dejó esto para lo último, o lo que sea, se queda en blanco y no sabe qué hacer. Pero tú lo presionas tanto, que tu hijo(a) se lanza de cabeza a los supuestos 1 y 2.

Cada uno de estos supuestos son desafortunados y la satisfacción ocupacional del ser humano se vería comprometida.

¿Cómo puedo descubrir mi vocación?

Desde el momento que nacemos la vocación se va desarrollando en nosotros, está muy ligada a nuestro autoconcepto; nuestros contactos iniciales con personas (padres, maestros, familiares, etc), situaciones y objetos le van dando forma. Nuestra vocación se va nutriendo a través de nuestra niñez en los juegos, la educación, las experiencias y se va cristalizando hacia finales de la adolescencia. Como las opciones para elegir son muy amplias y variadas, incluso dentro de un área hay varias alternativas (ejemplo arte: música, pintura, literatura, etc), es importante desde la niñez y adolescencia temprana experimentar con aquellas actividades que van formando parte de nuestros intereses. Actualmente hay muchos cursos extracurriculares que lo permiten y no sólo con las artes, también los deportes, las ciencias, y otros.

La clave es escuchar con mucha atención a nuestro interior. A veces la vocación está ahí y no podemos percibirla. La sociedad en la que vivimos inmersos, hace tanto ruido que nos deja sordos al llamado de la vocación. En ocasiones escuchas por encima del llamado de tu voz interior: los intereses económicos, de poder, presiones familiares, opiniones de amigos, el bombardeo de lo medios de comunicación, la publicidad de las universidades cuando la educación se convierte en un negocio, los estereotipos y las falsas expectativas hacia el perfil de una carrera, etcétera.

La madurez es la clave para una buena toma de decisión. La madurez permite fijarse expectativas realistas y hacer uso de una buena toma de decisión con todos aquellos elementos que intervienen en la orientación vocacional. Para quienes no ven claro el proyecto de vida, del que la decisión vocacional forma parte, acudir a los servicios de un orientador le ayudará a descubrir los factores internos y externos que no ha podido clarificar. La orientación vocacional es un proceso de autodescubrimiento para quien no tiene nada definido. Sin autoconcimiento no existen las bases sólidas para la elección vocacional, y esto es sólo el principio del hermoso recorrido hasta la elección de una profesión.

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