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En mi practica profesional tanto en lo individual, como en lo grupal, como en estudios sociales y económicos, me ha tocado palpar una realidad que es una constante que se repite en diversos hogares: el abandono a los hijos por parte del progenitor de sexo masculino. No haré énfasis en esta entrada en las repercusiones a nivel psicológico que esto trae aparejado. Me dedicaré en esta ocasión a poner de manifiesto mis observaciones más enfocadas a lo socioeconómico y en una posterior entrada abordaré las implicaciones a nivel psicológico del abandono a los hijos por parte del padre.

He observado que hay padres que abandonan a los hijos de diferentes maneras:

  1. El padre que abandona sin haberse ido del hogar: Aquí el abandono puede ser económico, moral, afectivo o un conjunto de estos. Está el papá que no contribuye, o lo hace escasamente, a la economía familiar y es la madre a quien le toca conseguir el dinero, o el resto del dinero para proveerles a sus hijos alimentos, estudios, medicamentos, etc. En este caso hay muchas circunstancias que influyen: que el padre no quiera enfrentar la responsabilidad de trabajar, que padezca adicciones, entre otros. Por otra parte, está el padre que provee económicamente a la familia pero que no se involucra en la crianza de los hijos, ni en el aspecto moral ni en el afectivo y es la madre la que educa, la que está pendiente de la situación escolar de los hijos, así como de sus carencias afectivas y morales.
  2. El padre que nunca estuvo: Para el caso de las madres solteras, cuando el padre no quiere reconocer a los hijos y no se hace responsable de su manutención, ni de proveerles afecto y cuidados. Podría ser el caso que el padre reconozca legalmente al hijo pero no se haga responsable de éste.
  3. El que al separarse de la pareja se separa también de los hijos: Sea como consecuencia de un divorcio o de una separación. Este padre corta los lazos no sólo con su expareja, sino que supone que al cortar los lazos con ésta también deja de ser responsables económica, moral y afectivamente de los hijos. En muchos casos la parte económica queda resuelta por ley pero no es suficiente para cubrir todas las necesidades materiales de niños o adolescentes. También ocurre que hay padres que no están en el hogar y que piensan que con la manutención de los hijos ya cumplieron con su labor, así que obvian el apoyo moral y el vínculo afectivo que los hijos necesitan. En otros casos los padres buscan subsistir económicamente de formas no comprobables ante la ley para tener menos responsabilidad económica o ninguna ante los hijos.

Hay múltiples variantes y combinaciones de formas de abandonar, debido a que los seres humanos somos muy diferentes en muchos aspectos de nuestra vida, pero sólo mencionaré éstas tres. No reiteraré el daño que el abandono del padre ocasiona en lo económico, lo moral y lo afectivo, es algo de conocimiento general y muchas veces los padres que abandonan provienen de familias con circunstancias similares. En otra entrada abordaré el tema.

También hay madres que abandonan pero será temática para otra entrada, al igual que lo referido en el párrafo anterior. De igual modo, existen padres amorosos y entregados que cuidan a sus hijos junto a su esposa, separados o divorciados de ésta, viudos, padres solteros, etcétera. A todos esos padres responsables les reconocemos su labor, sus cuidados, su dedicación.

Les dejo esta frase:

¿Sufre más aquél que espera siempre que aquél que nunca esperó a nadie?.

Pablo Neruda.

P.D.: Amigos, sus observaciones de la realidad cotidiana al respecto son bienvenidas.

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